Gran Canaria continúa consolidando su transformación económica con una estrategia que busca reducir la dependencia del turismo, principal motor del archipiélago, mediante el impulso a sectores como la innovación, el comercio local y la artesanía.
Uno de los epicentros de esta estrategia es Infecar, Feria de Gran Canaria, un espacio clave para la dinamización económica de la isla. Desde 2015, este recinto ha incrementado progresivamente el número de expositores y eventos, acogiendo tanto a empresas locales como a participantes nacionales. La actividad ferial y congresual se posiciona así como un sector con un impacto directo significativo en la economía insular.
Dentro del área de desarrollo económico, destacan iniciativas como “Gran Canaria Me Gusta”, orientada a la promoción del producto local y al fomento de un modelo de economía circular. A ello se suma el trabajo de la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC), que impulsa la diversificación a través de sectores emergentes como la industria audiovisual, que prevé superar los 100 millones de euros de impacto en 2025, la animación digital o la denominada economía azul vinculada al ámbito marino-marítimo.
Modernización e innovación como ejes estratégicos
La modernización de infraestructuras es otro de los pilares de esta transformación. Infecar ha renovado espacios como la sala Tamadaba y proyecta un nuevo pabellón de más de 7.500 metros cuadrados, que reforzará su capacidad para acoger grandes eventos.
En paralelo, la apuesta por la I+D+i se articula principalmente a través de la SPEGC, en colaboración con universidades, centros de formación profesional y entidades tecnológicas. Estas iniciativas buscan conectar el tejido empresarial con el conocimiento y fomentar la aparición de nuevas empresas en sectores innovadores.
El comercio local resiste con apoyo institucional
El pequeño comercio también ocupa un lugar destacado en esta estrategia. Desde 2015, el Cabildo ha reforzado su apoyo a las zonas comerciales abiertas mediante planes de modernización que han supuesto una inversión superior a los 25 millones de euros. Estas actuaciones han mejorado la accesibilidad y el atractivo urbano, favoreciendo la fidelización de los consumidores.
Además, iniciativas como el bono consumo, dotado con 500.000 euros, han tenido una rápida respuesta: cerca de 20.000 bonos fueron canjeados en menos de 24 horas, con la participación de unos 400 comercios.
Desde el sector, se subraya la importancia del trato cercano como principal valor diferencial frente al comercio online y las grandes superficies. Así lo destaca la Asociación de Empresarios de la Zona Comercial Abierta de San Gregorio, en Telde, que agrupa a unos 90 negocios y trabaja para mantener viva la identidad de barrio.
La artesanía se profesionaliza y gana protagonismo
Otro de los sectores que está experimentando una transformación significativa es el de la artesanía. Tradicionalmente vinculada a ferias y subvenciones, la actividad artesanal avanza hacia un modelo más profesionalizado, con mayor reconocimiento social y nuevas oportunidades de comercialización.
En la isla hay entre 500 y 600 artesanos registrados, con representación de más de 30 oficios distintos. Colectivos como Arte y manos reflejan esta evolución, agrupando a profesionales que viven exclusivamente de su trabajo y que reivindican el valor de la producción personalizada frente a la fabricación en masa.
La artesana joyera Claudia Heller, afincada en Gran Canaria desde hace dos décadas, destaca la creatividad y la conexión con el entorno como claves del oficio. “La artesanía ofrece un contrapunto a la globalización, permite crear piezas únicas adaptadas al cliente”, señala.
Formación y juventud, claves de futuro
El impulso a los sectores emergentes se complementa con políticas de formación y apoyo a jóvenes emprendedores. Programas de becas, colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y espacios de encuentro entre empresas y estudiantes forman parte de una estrategia que busca garantizar el relevo generacional y la adaptación a los nuevos retos económicos.
Hacia una ecoisla sostenible
La visión a largo plazo del Cabildo pasa por consolidar un modelo de “ecoisla”, basado en la sostenibilidad, la soberanía energética y alimentaria, y la recuperación de sectores tradicionales como la agricultura, la ganadería y la pesca.
En este contexto, la diversificación económica no solo se plantea como una necesidad, sino como una oportunidad para reforzar la identidad de Gran Canaria y asegurar un desarrollo más resiliente y equilibrado en el futuro.