Las cofradías de pescadores de Canarias han expuesto este martes en el Parlamento de Canarias su rechazo total al proyecto piloto de pesca de atún mediante cerco que prevé capturas superiores a las 400 toneladas en aguas del archipiélago. La oposición del sector ha sido unánime.
Durante su comparecencia en la comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca, Gabriel Jiménez, presidente de la Federación Provincial de Cofradías de Pescadores de Las Palmas, advirtió de las graves consecuencias de esta iniciativa. “Nos dejaría KO”, afirmó, subrayando que el sector “no está para bromas”.
Jiménez criticó duramente el proyecto impulsado por la empresa Canarias Seafood, con el respaldo de la Unión Europea y el Gobierno central, al considerar que generaría “un potaje” que perjudicaría directamente a la pesca artesanal. En este sentido, recordó que el sector atraviesa una situación delicada tras un invierno “súper duro”, con numerosos días sin poder salir a faenar debido a las condiciones meteorológicas.
El representante de los pescadores defendió la unidad de la flota canaria y su apuesta por la modernización, con el objetivo de seguir ofreciendo “un producto de primer orden” tanto a residentes como a turistas. Asimismo, cuestionó posibles cambios normativos que permitan introducir en Canarias técnicas como el arrastre, el cerco o las jaulas de engorde, alertando de sus efectos sobre el modelo tradicional.
Jiménez insistió en que la actividad pesquera en las islas se basa en prácticas “decentes y sostenibles”, y advirtió del impacto ambiental del cerco, que puede capturar especies como delfines, tortugas u otros túnidos, además de generar residuos en el fondo marino. También criticó los reglamentos de control de la UE por no adaptarse a la realidad de Canarias como región ultraperiférica (RUP), poniendo como ejemplo las dificultades tecnológicas a las que se enfrentan muchos pescadores.
En la misma línea se expresó Lorenzo Brito, presidente de la Federación Regional de Cofradías de Pescadores de Canarias, quien defendió el modelo de pesca de “bajo impacto” que se practica en las islas, basado en la caña y el anzuelo, frente a lo que calificó como “especulación comercial”. “Es inaceptable en Canarias”, afirmó.
Brito incidió en la necesidad de preservar la “identidad” del sector pesquero canario y fue tajante al explicar el rechazo a esta modalidad: “El sector no quiere autojoderse”. Además, recordó que los efectos negativos del cerco ya se han observado en otras zonas como el País Vasco o el Mediterráneo, donde la pesca tradicional ha perdido peso frente a grandes operadores.
El dirigente también alertó de los riesgos para especies como el atún rojo o el patudo, advirtiendo de que el mar tiene una capacidad limitada y no puede ser sobreexplotado. Como alternativa, apostó por mejorar la transformación del producto en el propio archipiélago, denunciando que actualmente muchos turistas consumen pescado importado como panga o fogonero en lugar de producto local.
El sector pesquero canario cierra filas así en defensa de su modelo tradicional, dejando claro su rechazo a cualquier iniciativa que, a su juicio, ponga en riesgo su sostenibilidad económica, social y medioambiental.