DISA forma parte del accionariado de la petrolera a través del control de Sacyr
Canarias
15 dic. 2014

Una empresa vinculada al Gobierno canario posee intereses en Repsol

Coalición Canaria (CC) ha hecho del NO al petróleo su caballo de batalla en esta legislatura, hasta el punto de dar un giro en su discurso medioambiental para hacer suyos los argumentos de los colectivos ecologistas, con los que siempre ha mantenido discrepancias por proyectos como el puerto de Granadilla o la modificación del Catálogo de Especies Protegidas. El rechazo a la búsqueda de hidrocarburos no ha sido, ni mucho menos, la seña de identidad de CC en el pasado. Es más, si se analiza con detalle el papel de destacados miembros de la formación nacionalista en su historia, así como las políticas llevadas a cabo en las últimas décadas por el Gobierno autonómico, aparecen incluso vínculos evidentes con Repsol, la empresa más demonizada por CC a raíz de las prospecciones que se realizan en aguas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura.

Una dinastía de la aristocracia económica de la Bolsa Española, la de los Carceller, y una sociedad vinculada al negocio del crudo, DISA, son las claves que permiten descifrar esta compleja maraña político empresarial. Esta influyente familia, junto a otras dos, los Ríos Rull y los Sabaté, son dueños del Grupo DISA, cofundadores de Cepsa y su refinería en Tenerife y, a través de su control en Sacyr, segundos accionistas de Repsol; incluso la Comisión Nacional de la Competencia advirtió, en 2012, de los "posibles efectos nocivos" en el mercado canario por el vínculo entre DISA y REPSOL. Es precisamente un Ríos Rull, Fernando, pequeño accionista de la empresa familiar, lo que le reportó 3.800 euros en 2010, según la declaración de bienes y rentas que presentó en 2011 ante el Congreso de los Diputados, la persona a la que el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, ha encomendado dirigir la batalla contra las prospecciones. El político nacionalista, que también declaró acciones por un valor técnico contable de 4.495 euros en Syocsa-Inarsa, filial de DISA, ocupa el último eslabón de una cadena que le une a la historia del imperio que un grupo de influyentes empresarios creó en España alrededor del petróleo. 

"Las relaciones del Gobierno de Canarias con DISA no creo que existan, lo desconozco, pero si existen, desde luego no es por mí", aseguró Ríos Rull en una entrevista en Mírame TV el pasado mes de febrero. Pues bien, sí que existen y, de hecho, ese mismo mes se aprobaba en el Parlamento autonómico, a iniciativa de CC, una proposición no de ley que insta al Gobierno a replantearse la planificación energética prevista en las Directrices de Ordenación Sectorial de la Energía. El cerebro de la campaña jurídica y mediática de CC contra los sondeos de Repsol, con acciones en DISA, también lo es de esta propuesta a través del diputado Javier Morales, en donde se añade a la introducción del gas la apuesta por la producción de biocombustible, mediante combustiones nada renovables como las de gasoil y keroseno, en la refinería de Cepsa en Tenerife. Además de que las Directrices ya contemplaban la posibilidad de seis refinerías más en el futuro, una en cada Isla, la propuesta para modificarlas establece que esta producción de biocombustible se llevará a cabo con la colaboración de empresas internacionales y canarias con experiencia. La entidad local que mejor responde a ese perfil en el sector es DISA, que cuenta con Autorización Ambiental Integrada (AAI) para la producción de biocombustibles concedida por el propio Gobierno de Canarias.       

DISA es además la concesionaria del suministro de combustible de vehículos de los gobiernos regionalestatal, incluyendo a la Policía y a la Guardia Civil en Canarias, de cabildos. y de muchos ayuntamientos; colabora con el Ejecutivo regional en la campaña de revisión de la instalación de gas, producto del que tiene el monopolio en Canarias; promociona actividades del Gobierno de Canarias, y viceversa, y de muchas otras administraciones públicas... sin contar con que su filial constructora, Syocsa-Inarsa, con la que DISA levanta sus complejos hoteleros, ha sido la concesionaria de multitud de proyectos de obra pública; incluso de la que fuera Sede Central de la caja pública Cajacanarias, ahora sede de Caixabank, compañera accionista de DISA en Repsol. De hecho, el presidente de DISA, Demetrio Carceller, se ha sentado en varias ocasiones con el máximo responsable del Gobierno autonómico, Paulino Rivero, como ocurrió en el acto del 75 aniversario de la empresa, pero también en compañía de otro expresidente canario, al que también asesoraba Ríos Rull, Adán Martín. 

 

Dinastías manchadas por el petróleo

Ríos Rull, comisionado para el Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales de Canarias, es hijo de Victoriano Ríos, fundador de ATI-CC, aunque la que conserva vínculos más directos con el sector petrolífero, un mayor número de acciones, es su madre, Rull Buixadera, una de las herederas de DISA. Su tío, el ya fallecido Rodolfo Rull Buixadera, desempeñó varios cargos directivos en el Grupo empresarial, mientras que sus primos, los Rull-Cullen (Cullen, apellido de la familia de otro de los fundadores de CC, el expresidente canario Lorenzo Olarte Cullen) y los Bravo de Laguna- Rull (como la familia del presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, miembro del PP, también procedente de la UCD como muchos integrantes de ATI, y de su hijo Lucas, ahora consejero de Deportes en el mismo Cabildo) se sientan en los consejos de administración de diferentes empresas del Grupo. "Mi abuelo fue el que vino aquí a montar la empresa [DISA], y acabó siendo su director, puesto que ocupó también mi tío Rodolfo, y hay algunos familiares que trabajan allí porque, prácticamente, casi toda la familia tiene acciones", reconoció en la entrevista en Mírame TV el propio Ríos Rull.

El abuelo de Ríos Rull era socio de otro abuelo, Demetrio Carceller Segura, del que es nieto el actual presidente de DISA, Demetrio Carceller Arce. En 1927, Carceller ayudó a José Calvo Sotelo, tío del expresidente del Gobierno Leopolodo Calvo Sotelo, por entonces ministro de Miguel Primo de Rivera, a elaborar la Ley de Monopolio de Petróleos de la dictadura y crear su petrolera, Campsa, empresa mixta con participación minoritaria del Estado pues la mayoría accionarial estaba en manos de la banca. Esta Ley del Monopolio no iba a afectar a Canarias, lo que llevó a Carceller al año siguiente a ayudar a crear la Compañía Española de Petróleos SA (Cepsa) y su primera refinería, un año después, en Santa Cruz de Tenerife, a uno de los hermanos Recasens, Francesc, banquero catalán afín a Primo de Rivera. Carceller no se contentó con ser el primer director de la compañía y se dio cuenta de que ese petróleo había que distribuirlo, así que, en 1933, año en el que también ayudó al dictador a fundar La Falange, creo la Distribuidora Industrial SA (DISA), en la que hoy todavía se puede encontrar a los Recansens.

Carceller tuvo un papel clave en la Guerra Civil mediante el mercadeo de carburante para las tropas franquistas, lo que le llevó a ganarse la máxima confianza de caudillo, hasta el punto de que dejó momentáneamente la dirección de Cepsa tras ser nombrado por Franco ministro de Industria y Comercio. En 1941 creó el Instituto Nacional de Industria (INI) que, un año después, pasó a controlar Campsa. No fue hasta 1986 cuando el Gobierno del PSOE de Felipe González fundó Repsol, petrolera que privatizó dos años más tarde y dejó en manos de La Caixa y el BBVA. Caixabank continúa hoy como accionista mayoritaria de la compañía, con un 11,89%; seguida de  la multinacional Sacyr, controlada por DISA a través de la sindicación de acciones con Satocan, la empresa del grancanario Juan Miguel Sanjuán, con un 9,05%. El 72,92% es capital flotante, es decir, está en manos de numerosos inversores alejados del control real de la empresa, que ostentan Sacyr y CaixaBank. De hecho, en el Consejo de Aministración de Gas Natural se sienta el hoy presidente de DISA "promovido por Repsol SA", que posee el 30% de la gasera, como figura en su nombramiento. Carceller es uno de los protagonistas de la larga guerra para controlar la petrolera de las prospecciones y, tras éxitos en batallas, su victoria podría pasar por la absorción de DISA por parte de Repsol, dejándole un sitio especial en su Consejo, incluso la presidencia.

 

Las relaciones con Cepsa

Más de ochenta años después de la creación de Campsa, Carceller aún conservaba un 10% de la empresa, a través de la Compañía Logística de Hidrocarburos, que vendió en 2011 para adquirir las acciones de Sacyr, con las que ha logrado entrar en Repsol. Seis años antes, Carceller había perdido otro de los tesoros de la herencia familar: su sillón en el consejo de administración en Cepsa y su control, al menos oficial, de la refinería de Tenerife, que le quitó el Tribunal de Defensa de la Competencia después de que DISA comprara las 338 gasolineras que Shell tenía en España. El informe dejaba clara la estrecha relación entre Cepsa y DISA a través de Carceller:  "Una concertación, cuanto menos tácita, entre Disa y Cepsa" a la que la operación de las gasolineras dejaba "claros incentivos". La resolución también aclaraba que "Disa depende en el aprovisionamiento de Cepsa (...), y al no tener imagen propia, depende de la enseña de Cepsa para abanderar las estaciones de su red, siendo significativo que el acuerdo de licencia de marca se incorpore al clausurado del contrato de compra exclusiva de productos petrolíferos".

DISA sigue, pese a todo, compartiendo espacio en la refinería de Cepsa, atracando en su puerto los barcos de Petrogas-DISA, además de su negocio con las bombonas de butano, que se pueden encontrar en sus gasolineras, ya sea en las que llevan su marca o en las que aún están bajo el logo de Shell, pero también en las de Cepsa. DISA fue la primera empresa española en sacarlas al mercado y mantiene el monopolio del gas doméstico en Canarias. Es curioso que  la propia DISA presume de ser la co-creadora de la mini-bombona nu-b, diseño que en la Península distribuye Repsol bajo la marca K-6.

Ríos Rull insistió en la entrevista de febrero en Mírame TV, en la que reconoció el importante papel de su familia en DISA, que atacando a Repsol “estaba tirando piedras sobre su propio tejado”, contradicciones que han sido una constante en la política energética real de CC. Ya en 2001, con Román Rodríguez de presidente, CC rechazó en el Parlamento una propuesta de suspender las prospecciones de Repsol, ya que entonces los nacionalistas, que gobernaban con el PP, siendo José Manuel Soria vicepresidente del Ejecutivo regional, apoyaban los sondeos si las Islas participaban de los beneficios del petróleo. En el programa con el que concurrió CC a las elecciones de 2011 se incluye la petición al Estado de las competencias sobre posibles explotaciones "de gran interés para el futuro del Archipiélago (prospecciones petrolíferas, gestión de puertos y aeropuertos...)".

Tras el inicio de las prospecciones, y después de que en esta legislatura el mensaje fuera de "no sin condiciones" al petróleo, Paulino Rivero ha regresado a aquel discurso original teñido de soberanismo al sostener, en varias ocasiones, que "si hay petróleo, la nueva batalla es que sea de los canarios". Por supuesto que, consciente de que estas palabras significan lo que significan, Ríos ha tenido que echar un cabo a Rivero para decir que sigue estando en contra de la extracción de hidrocarburos. 

CC defiende para el futuro de la refinería de Tenerife dos posturas que, escenificadas, parecen contrarias: una, la del presidente del Gobierno de Canarias, asesorado por Rull, para que se convierta en una planta de biocombustibles, como reconoció el propio Rull en la entrevista en Mírame TV; la otra, la del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, que, después de decir que "la refinería no cabe en Santa Cruz", ha propuesto, pese a no tener competencias, que la industria conserve su actividad de refino de crudo, pero con el uso de gas. Ambas posturas, aunque no lo parezca a simple vista, son tan complementarias que, juntas, están recogidas en las Directrices Energéticas del Gobierno de Canarias. Ambas benefician a los de siempre o, al menos, a los que han conseguido desde las Islas, y con la ayuda de dos dictaduras, montar uno de los negocios más influyentes del siglo.

El hijo del Carceller Segura, Demetrio Carceller Coll, que fuera presidente del Banco Comercial Transatlántico (Bancotrans), ha logrado, con la colaboración de su hijo, no sólo aumentar sus participaciones empresariales, sino también ocultarlas durante muchos años, hasta el punto de que tienen una semana para presentar al juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz 713 millones de euros de fianza para evitar su entrada en prisión. Ambos están imputados por delito fiscal y de blanqueo de capitales, al crear un entramado empresarial casi indescifrable para no pagar impuestos, en el que están incluidas las empresas canarias Renta Insular Canaria, Syocsa-Inarsa, Cursa, Amisa, DISA, además de Hidroeléctrica del Cantábrico, Damm.... y otras muchas sociedades (como desglosa el auto judicial) algunas radicadas en paraísos fiscales como Belice, Samoa, o las Islas Marshall, entre otros.