La Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga Canarias Asaja) califica de preocupante situación que de los agricultores con restricciones de agua en Guía de Isora, Granadilla, Tejina-Tegueste y, especialmente, en la comarca de la Isla Baja que engloba a los municipios de Buenavista del Norte, Los Silos y Garachico, donde se encuentran ante la imposibilidad de disponer de un suministro de agua de riego suficiente para sus cultivos, principalmente platanera.
Según una nota remitida este jueves por la organización, el escenario es pesimista al coincidir en el tiempo con el inicio de la temporada estival y en una nueva ola de calor este mes de julio, de ahí que los agricultores afectados reclamen al Cabildo de Tenerife medidas urgentes para minimizar los daños.
Theo Hernando, secretario general de Asaga, señala en una nota que «la situación es muy preocupante y los productores están desesperados, se necesita una solución temporal inmediata mientras se plantean otras actuaciones definitivas para evitar la pérdida de cultivos».
El origen de este severo déficit hídrico en la comarca de la Isla Baja está relacionado con la reciente obra de impermeabilización de la balsa de Taco, la mayor de la isla con una capacidad de almacenamiento de cerca de 900.000 metros cúbicos de agua de riego. Así, tras la reparación realizada, no ha dado tiempo a llenarla debido al elevado consumo derivado de las altas temperaturas registradas desde marzo.
Por ello, esta organización profesional agraria se ha puesto en contacto con el Cabildo para conocer el alcance del problema y las medidas que se están planteando.
Hernando detalla que la Isla Baja se encuentra «aislada» desde el punto de vista hidráulico ya que a esta comarca de la isla no llegan conducciones de agua de otras zonas, como vienen demandando los productores históricamente.
Además, indica que la obra de la depuradora comarcal, que contaba con proyecto, terreno e incluso presupuesto para su ejecución por parte del Consejo Insular de Aguas, se encuentra paralizada «debido a cuestiones ideológicas por parte del anterior equipo de gobierno municipal y la presión vecinal, que se oponían frontalmente a la instalación de esta infraestructura tan necesaria, no solo para el agua de riego sino para evitar los vertidos al mar».
Como alternativa, apunta, «planteaban una planta de depuración natural, por lagunaje y vegetación filtrante, que no dispone de avales técnicos ni superficie suficiente para los volúmenes a tratar, la calidad y homogeneidad que requieren los agricultores para empleo en sistemas de riego localizado».
De otro lado, comentan que gran parte de las fuentes hídricas subterráneas que suministran a la isla baja producen agua de muy mala calidad, con conductividades eléctricas muy altas –elevado contenido de sales en disolución– que afectan al suelo agrario y al desarrollo de las plantaciones, por lo que deben ser tratadas o mezcladas con otras de mejor calidad antes de ponerlas en servicio.
Los tres municipios que conforman la isla Baja, Buenavista del Norte, Los Silos y Garachico, tienen un gran peso en la agricultura de la isla, especialmente en el cultivo del plátano, muy demandante en cantidad y calidad de agua.
En total, los tres municipios suman una superficie platanera de 837 hectáreas, que representa un 21% del total de este cultivo en Tenerife.
Desaladoras
Entre las medidas planteadas se está trabajando en la instalación de desaladoras portátiles como las empleadas en La Palma tras la erupción volcánica.
El inconveniente, comenta la asociación, es la existencia de ciertas limitaciones de suministro energético en la zona para esta maquinaria, aunque se espera que se puedan solventar. No obstante, su instalación y puesta en marcha puede tardar aún varias semanas e incluso meses.
Dado el retraso que puede conllevar esta solución, los propios agricultores plantean, como medida «urgente e inmediata», destinar al suministro de la población parte del agua de la desaladora del campo de golf con lo que se conseguiría liberar a la desaladora de La Monja, ambas en el municipio de Buenavista del Norte, y destinar su producción a cubrir las necesidades de riego exclusivamente, ya que en la actualidad parte se destina a abastecimiento urbano.
De hecho, comenta Hernando, hace años se realizó la inversión del sistema de impulsión desde el campo de golf hasta los depósitos municipales por si surgía esta necesidad sin que hasta ahora se haya puesto en marcha.
Asaga afirma que ha tenido conocimiento de que las conversaciones con los propietarios del campo de golf no han resultado fructíferas por lo que insta a “buscar un acuerdo inmediato entre las partes que evite pérdidas mayores en el sector agrario de la zona del que dependen muchas familias, así como reforzar a los nuevos gobiernos insular y autonómico, de la prioridad del suministro en cantidad y calidad del agua de riego en todo el territorio para que no limite las ya lastradas producciones agrarias”.