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Especialistas del Hospital La Candelaria insisten en proteger la salud ocular durante el verano y el eclipse del 12 de agosto

04/08/2026
  • El uso de gafas de sol homologadas, evitar el baño con lentes de contacto y observar el eclipse únicamente con protección certificada son algunas de las principales recomendaciones de los oftalmólogos.

Los especialistas del servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, centro adscrito a la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, hacen un llamamiento a extremar las precauciones para proteger la salud ocular durante el verano. Además, advierten de que observar directamente el eclipse solar parcial previsto para el próximo 12 de agosto puede ocasionar lesiones irreversibles en la visión.

Durante los meses estivales, los ojos permanecen más expuestos a la radiación solar, el calor, el aire acondicionado y el contacto con el agua de piscinas y del mar, circunstancias que favorecen la aparición de sequedad ocular, irritaciones, conjuntivitis, queratitis e infecciones. Los profesionales recuerdan que estas afecciones son especialmente frecuentes en niños, personas mayores, usuarios de lentes de contacto, pacientes con ojo seco o quienes han sido sometidos recientemente a una intervención ocular.

Entre las lesiones relacionadas con la exposición al sol destaca la fotoqueratitis o queratitis actínica, una quemadura de la córnea provocada por la radiación ultravioleta que puede aparecer horas después de la exposición y manifestarse con dolor intenso, lagrimeo, enrojecimiento, inflamación de los párpados, sensación de arena en los ojos y una elevada sensibilidad a la luz.

Los oftalmólogos recuerdan además que la exposición continuada a la radiación ultravioleta está relacionada con la aparición de cataratas, pterigium, pingüéculas y otras alteraciones de la superficie ocular. Por ello, insisten en la necesidad de proteger los ojos desde edades tempranas, ya que las estructuras oculares de los niños todavía no filtran la radiación solar de la misma manera que las de los adultos.

Recomendaciones para proteger los ojos en verano

Los facultativos recomiendan evitar la exposición al sol durante las horas de mayor intensidad y utilizar siempre gafas de sol homologadas, con marcado CE y filtro de categoría 3 o 4, especialmente durante actividades en la playa o la montaña.

Asimismo, aconsejan impedir que el aire acondicionado incida directamente sobre los ojos y recurrir al uso de lágrimas artificiales cuando sea necesario, sobre todo en personas con sequedad ocular o usuarias de lentes de contacto.

Respecto al baño, recomiendan utilizar gafas de natación o de buceo y evitar abrir los ojos bajo el agua sin protección, tanto en piscinas como en el mar, ya que el cloro, la sal y otras sustancias pueden provocar irritación, enrojecimiento, escozor, lagrimeo o sensación de cuerpo extraño.

Tras el baño también es aconsejable aclarar los ojos con agua limpia y evitar compartir toallas, tocarse los ojos con las manos sucias o utilizar pañuelos y gasas empleados por otras personas para reducir el riesgo de contagio de conjuntivitis e infecciones.

Los especialistas recuerdan igualmente que las personas usuarias de lentes de contacto no deben bañarse con ellas puestas, ya que los microorganismos presentes en el agua pueden adherirse a las lentillas y provocar infecciones corneales graves, como la producida por acantameba, una patología difícil de tratar y que puede comprometer de forma permanente la visión.

También recomiendan retirar las lentes de contacto durante los vuelos largos para evitar que se resequen y desaconsejan tomar el sol con ellas, puesto que el calor, la disminución del parpadeo y la falta de hidratación pueden favorecer la aparición de úlceras corneales o incluso hacer que la lentilla quede adherida a la córnea.

Precaución ante el eclipse solar del 12 de agosto

Con motivo del eclipse solar parcial que será visible desde Canarias el próximo 12 de agosto de 2026, los especialistas recuerdan que mirar directamente al sol, aunque la luminosidad disminuya durante el fenómeno, resulta extremadamente peligroso. La reducción de la luz provoca que la pupila se dilate, permitiendo que una mayor cantidad de radiación alcance el interior del ojo.

Esta exposición puede ocasionar una retinopatía solar, una lesión que afecta especialmente a la mácula, responsable de la visión central. Se trata de un daño que puede producirse sin dolor ni síntomas inmediatos, por lo que muchas personas no son conscientes de la lesión hasta horas o incluso días después.

Los síntomas incluyen visión borrosa, aparición de una mancha en el centro del campo visual, deformación de las imágenes, alteraciones en la percepción de los colores y pérdida de agudeza visual. En algunos casos, estas lesiones pueden llegar a ser irreversibles.

Los oftalmólogos subrayan que la única forma segura de observar directamente el eclipse es mediante gafas o visores específicamente diseñados para la observación solar, que cumplan la norma EN ISO 12312-2 y dispongan del correspondiente marcado CE.

La observación debe realizarse durante periodos breves e intermitentes y, en el caso de los menores, siempre bajo la supervisión de una persona adulta que garantice el uso correcto de las gafas y evite que miren al sol sin protección.

Por último, los especialistas recuerdan que las gafas de sol convencionales no sirven para observar un eclipse de forma segura. Tampoco deben emplearse radiografías, cristales ahumados, filtros caseros u otros dispositivos no certificados. En caso de utilizar telescopios, prismáticos o cámaras fotográficas, será imprescindible incorporar filtros solares específicos en la lente frontal del equipo, ya que las gafas para eclipses no ofrecen protección suficiente cuando se observa a través de este tipo de instrumentos.

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