El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha anunciado este miércoles que el Gobierno pondrá en marcha una normativa para prohibir la venta de bebidas energéticas a los menores de 16 años. Una prohibición que se pretende ampliar también a los menores de 18 en el caso de las bebidas con más de 32 miligramos de cafeína por cada 100 mililitros.
Bustinduy ha recalcado que esta medida cuenta con un respaldo y un amplio apoyo social ya que nueve de cada diez personas en España la apoyan, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)
Una medida que el ministro califica de «muy necesaria» ya que, el 25% de los encuestados, consume bebidas energéticas y lo hacen dos veces por semana de media y el 47% las mezcla con alcohol. Un consumo que, según AESAN, puede provocar efectos fisiológicos no deseados que van desde la alteración del sueño hasta efectos psicológicos, alteración del comportamiento y trastornos cardiovasculares.
En 2025 se oficializaba esta prohibición en Galicia y Asturias lo que refuerza la importancia de armonizar esta medida a nivel nacional y favorecer así la unidad de mercado.
Limitación de la publicidad
En paralelo a esta medida, Bustinduy ha recordado que también se pondrá en marcha una regulación de la publicidad de alimentos que no son sanos hacia los menores. Según señala la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición a este tipo de publicidad en los menores aumenta su ingesta calórica, promueve el consumo de alimentos poco saludables y tiene un impacto negativo en su salud a largo plazo. Además de que la publicidad de estos productos utiliza técnicas persuasivas y apelan a un atractivo emocional que asocia estos productos a la diversión y el entretenimiento.
Según un informe de la Gasol Foundation, en España, un 80% de las niñas, niños y adolescentes consumen alimentos y bebidas no saludables. Es por ello que el ministro considera necesarias medidas de este tipo para «garantizar los derechos a la infancia», asegura.