Los trabajos que lleva a cabo el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria desde la pasada semana en el entorno de la ermita de San Nicolás de Bari han generado un fuerte rechazo entre los vecinos, que los califican de «atentado» contra el patrimonio histórico y exigen su cese inmediato.
Israel Medina, presidente de la asociación vecinal y cultural Cofiris de San Nicolás, ha denunciado en el medio de comunicación Canarias7 que las obras, que incluyen el asfaltado de adoquines y baldosas en un área de gran valor histórico, no han contado con la consulta previa a los residentes. «Llevamos años demandando al Ayuntamiento la rehabilitación del entorno, pero hacen todo lo contrario por no escuchar primero a los vecinos», declara Medina, quien asegura que la intervención compromete un conjunto histórico que data de 1697 y que atrae a numerosos visitantes.
La actuación municipal, según fuentes autorizadas, consiste en el pintado de muros, reparación de alcorques y aceras, y sustitución de bolardos en el entorno de la ermita, la Plaza de San Nicolás y la Plaza Nueva de San Nicolás, con una duración estimada de dos meses. Sin embargo, Medina destaca que lo más grave es el asfaltado de los adoquines históricos, un cambio que ha desatado numerosas quejas entre los vecinos. «Para hacer eso mejor lo hubieran dejado como estaba», comenta Medina.
Además, Medina critica que llevan desde enero pidiendo una reunión con los responsables de Urbanismo y de Vías y Obras para discutir las necesidades de la zona, sin haber recibido respuesta hasta este martes, cuando se les confirmó una visita del edil Carlos Díaz para este viernes.
El presidente vecinal también señala otras deficiencias en la zona, como el hundimiento de la acera hacia la calle Real del Castillo y la «chapuza» en los escalones de la bajada de Real del Castillo esquina con Domingo Guerra del Río. Asimismo, lamenta que no se hayan repuesto los bolardos solicitados para evitar aparcamientos indebidos frente a la ermita.