Unas 50 personas, con pancartas, megáfonos y pitos protestaban, este fin de semana, en Arguineguín contra el Ayuntamiento de Mogán por las medidas adoptadas contra dos restaurantes de Puerto Rico que han llevado a su propietario, Pablo González, a cerrar los otros tres, tal y como cuenta el periódico Canarias7.
Se da la circunstancia, que los establecimientos llevaban abiertos 50 años, pero tras varias denuncias por ruidos a dos de ellos, el Gran Canaria y El Pirata, el Ayuntamiento descubrió que no contaban con licencia de apertura, los multó con 22.500 euros a cada uno y los mandó cerrar con carácter definitivo.
El empresario y sus trabajadores gritaban consignas emplazando a la alcaldesa, Onalia Bueno, a ofrecerles una salida urgente. González ya ha despedido a 25 de sus trabajadores y a los otros 25 los tendrá de vacaciones, por ahora hasta el 30 de mayo, pero también están en riesgo.
La empresa titular de los negocios ya ha pedido a Costas la concesión para mantener sus cinco locales abiertos y ha formalizado ante el Ayuntamiento la solicitud de licencia de apertura para El Pirata. El Gran Canaria ya está cerrado desde julio de 2023, aunque el consistorio sostiene que parte del local se ha estado usando con las cocinas de El Pirata.