Los propietarios del complejo turístico Jardín del Atlántico, ubicado en Playa del Inglés, denunciaron este miércoles la tala de cuatro palmeras datileras y dos araucarias en las zonas comunes del establecimiento, clasificando el acto como un arboricidio.
Aunque, los promotores de estos trabajos aseguran que tenían permiso municipal por silencio administrativo positivo, de esta misma forma explicaron que las especies no están protegidas, pero el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana aclara que la licencia de obras que se les concedió no amparaba serrar los árboles.
Uno de los propietarios del complejo, Juan Ramón Reyes, se encuentra molesto y se queja de que las dos araucarias destruidas tenían mínimo 50 años y defiende que esta tala se inscribe en la inercia en la que ha entrado en los últimos años la promotora del complejo de ir eliminando paulatinamente las zonas verdes y sustituirlas por hormigón. Juan Ramos declara que “no le cabe en la cabeza, que se quite un árbol solo para ganar espacio para dos tumbonas más”.
Reyes denuncia también que estas obras han sido impuestas por la explotadora, a la que acusa de años de atropellos a los pequeños propietarios, a quienes “busca cansar para quedarse con todo el complejo de apartamentos”.
Maiale Artetxe, quien representa tanto a la comunidad de propietarios como a la empresa explotadora, Ura Hotels and Resorts, contextualiza esta protesta dentro del conflicto prolongado en el complejo entre la empresa y algunos propietarios individuales de los apartamentos. Artetxe afirma que la tala contaba con permiso municipal por silencio administrativo positivo y etiqueta a estas especies como «invasoras».
Además, justifica la necesidad de eliminar esos árboles porque por normativa tienen que ubicar la sala de máquinas de las piscinas en la parte de la parcela donde estaban las cuatro palmeras y las dos araucarias. Y explica que “se sustituirá por vegetación autóctona”. De esta misma forma, las obras, según explicó, mejorarán la accesibilidad de las zonas comunes y afectan a una de las cuatro piscinas del complejo, que perderá profundidad para ahorrar consumo de agua.
La postura de la empresa explotadora choca directamente con la del Ayuntamiento, que enfatiza que la licencia de obras otorgada al proyecto presentado por Jardín del Atlántico no autorizaba el trasplante ni la tala de los árboles eliminados. Además, niegan la afirmación de la promotora de tener permiso municipal por silencio administrativo positivo, ya que tienen constancia de al menos dos respuestas, una de las cuales especificaba que el permiso para la tala debía ser emitido por Sanidad Vegetal del Gobierno canario, no por el Ayuntamiento. Artetxe advierte que llevará el caso a la Fiscalía debido a las demoras en el expediente.