Las Cañadas del Teide han vuelto a registrar un nuevo episodio de actividad sísmica durante la madrugada de este viernes. En concreto, el margen oeste de la caldera ha experimentado un enjambre sísmico con alrededor de 600 terremotos, localizados a profundidades de entre 10 y 15 kilómetros, según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Los movimientos sísmicos, todos ellos de baja magnitud, se concentraron principalmente entre las 02.00 y las 05.00 horas. A medida que avanzó la mañana, la actividad fue disminuyendo tanto en intensidad como en frecuencia, hasta el punto de que los eventos solo eran detectados por las estaciones de vigilancia más próximas a la zona.
Con este nuevo episodio, el número de terremotos registrados desde el pasado miércoles supera ya los 1.600, con una magnitud máxima de 1,6. El IGN señala que se trata, principalmente, de eventos volcano-tectónicos, híbridos y de baja frecuencia (LP), una combinación que resulta compatible con la circulación de fluidos en profundidad. No obstante, el organismo subraya que esta actividad no implica una aceleración del proceso volcánico.
Los expertos recuerdan que este tipo de enjambres sísmicos ya se produjo en los meses de febrero, marzo y junio de este año y recalcan que no supone un incremento del riesgo de una erupción a corto o medio plazo en la isla de Tenerife.
Vigilancia permanente del sistema volcánico
Como organismo responsable de la vigilancia volcánica en España, el Instituto Geográfico Nacional mantiene desplegada en Tenerife una red formada por más de un centenar de estaciones, equipos y puntos de muestreo, que permiten monitorizar en tiempo real la actividad sísmica, las deformaciones del terreno y los parámetros geoquímicos del edificio volcánico.
El objetivo de este dispositivo es detectar cualquier cambio o anomalía que pudiera indicar una evolución del peligro volcánico, tanto a corto como a medio y largo plazo.
El decimoquinto enjambre desde 2016
Por su parte, el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha señalado que este episodio constituye el decimoquinto enjambre sísmico registrado en Tenerife desde 2016.
Según la hipótesis que maneja el organismo, estos fenómenos estarían relacionados con la inyección de volátiles hidrotermales de origen magmático en el sistema hidrotermal de la isla, un proceso que se viene observando de forma recurrente desde hace casi una década.
Involcan explica que esta interpretación está respaldada por diversas evidencias geoquímicas y geofísicas independientes, entre ellas el incremento de la emisión difusa de dióxido de carbono (CO₂) en el cráter del Teide y la detección de una ligera deformación del terreno en el sector noreste del edificio volcánico.
Pese al repunte de la actividad sísmica, tanto el IGN como Involcan insisten en que, con los datos disponibles en la actualidad, no existen indicios que apunten a un aumento del peligro de una erupción volcánica en Tenerife a corto o medio plazo.