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CSIF alerta sobre la situación del Refugio de Altavista después de dos años cerrado

Recuerda que ha sufrido continuos actos vandálicos sin que el Cabildo tome medidas

CSIF Canarias muestra su preocupación por la situación del Refugio de Altavista, ya que, tras permanecer cerrado desde el año 2020, cuando su actividad se vio truncada por la pandemia y posteriormente, por el fin de la concesión para su explotación por parte de la empresa Teleférico del Pico de Teide S.A,  "languidece a 3.260 metros de altura sobre el nivel del mar, siendo testigo mudo de la acumulación de basuras y actos vandálicos que a diario sufren sus paredes y enseres", según indica el sindicato.

El Cabildo de Tenerife, propietario del inmueble, "aún no ha sido capaz de sacar la licitación del nuevo concurso para su explotación y aunque el máximo responsable del área competente, Enrique Arriaga, ha declarado públicamente que 'garantiza que el Refugio volverá a abrir sus puertas· y que sacarían el pliego en el plazo más corto posible, lo cierto es que ya lleva casi dos años cerrado, desde la declaración del primer estado de alarma en marzo de 2020 y aún no se vislumbra luz al final del túnel".

La instalación ha sufrido diversos actos vandálicos, allanamientos inclusive, y muchos visitantes transitan a diario frente a sus paredes, pernoctando en unas dependencias que en la actualidad no reúnen las exigencias básicas de salubridad ni habitabilidad y, según recuerda, todos los colectivos vinculados a la montaña y al entorno del turismo activo han expresado su estupor ante esta bochornosa situación.

Ya en junio de 2021, el sindicato C.S.I.F, que representa a los seis trabajadores asignados al servicio del Refugio de Altavista, denunció la “incertidumbre” en torno al futuro de la instalación. Estos trabajadores han pasado a desempeñar otras funciones dentro de la empresa Teleférico, toda vez que han podido ser reincorporados tras los ERTES, aclara la nota. 

El sindicato muestra su preocupación porque "las declaraciones del consejero Arriaga no aclaran nada, más bien todo lo contrario, presenta a los medios de comunicación un procedimiento transitorio y de urgencia a modo de parche, hasta la llegada de la próxima cita electoral, de forma que, el siguiente grupo de gobierno herede el áspero asunto".

Además, todos los colectivos, basta tirar de hemeroteca, han advertido al Cabildo tinerfeño, "que dejar la instalación sin unos servicios mínimos de vigilancia implicaría una serie de problemas que hoy en día son un hecho irrefutable y notorio".

CSIF Canarias pregunta ¿por qué este mismo procedimiento de urgencia que ahora presenta el consejero no lo iniciaron hace dos años?. "Lleva un año mareando el asunto y para sorpresa de este sindicato, el argumento que esgrimió por aquel entonces, (junio de 2021) era 'problema de la obra de saneamiento del refugio, ya que hacía falta un tratamiento de las aguas residuales para no incumplir el PRUG y así incurrir en un supuesto delito medioambiental', misteriosamente, ya no se menciona en todo ese plan de acción, ni es óbice para su inminente puesta en marcha".

A nadie se le escapa que cualquier obra en el entorno de Altavista es complicada por la climatología y la altura y durará meses, o años, en realizarse, concluye.

También habla el consejero y vicepresidente primero del Cabildo de Tenerife de “sustituir” a la plantilla, no “restituir” en sus puestos de trabajo, lo cual implica formar al nuevo e improvisado personal en los entresijos de la instalación y de la profesión de guarda de este peculiar refugio, el más alto de toda España. "Recordemos que los seis trabajadores que guardaban la instalación forman parte de la empresa Teleférico como bien señala el consejero, pero el cabildo tinerfeño es titular de un 49 % del accionariado de la misma con lo que entendemos como una falta de consideración que no se tenga en cuenta a los antiguos profesionales para ninguna de estas medidas improvisadas".

Por todo esto,  CSIF Canarias afirma que se trata de una salida al quite para hacer frente a unas noticias negativas publicadas desde el entorno del colectivo montañero, vendiendo “humo” y tirando balones fuera, como lleva haciendo en los últimos dos años con relación a este tema en cuestión.