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Cuatro años de cárcel a un vidente por una estafa de 74.000 euros

Víctor Manuel Valdivieso tendrá que indemnizar con 58.190 euros a las víctimas / La Audiencia concluye que el condenado se aprovechó de la ignorancia y falta de cultura de los denunciantes

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial ha condenado a Víctor Manuel Valdivieso, vidente de la organización Yara Magia Azul, a cuatro años de cárcel por estafar a una pareja de hermanos de La Guancha, en Tenerife. La sentencia también obliga al pago de una indemnización de 58.190 euros a las víctimas, a la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de sufragio pasivo, a una multa de 3.000 euros y al pago de las costas.

Los magistrados de la Audiencia consideran a Valdivieso culpable de un delito de estafa por sus reiterados engaños a los dos denunciantes, a los que cobró un total de 74.100 euros con la promesa de proporcionarles protección y fortuna, curar la discapacidad psíquica de un familiar, además de supuestas gestiones para solucionar un pleito por la titularidad de una finca.

La sentencia hace hincapié en que el condenado, "consciente de las debilidades de sus víctimas", desarrolló un discurso "con el que consiguió convencerles de que debían pagar cantidades elevadísimas para evitar su muerte o un grave accidente, conseguir la curación de una hermana, o para poner fin a una supuesta suerte desfavorable que relacionaba con la potencial pérdida de la finca que vienen trabajando durante generaciones".

El fallo argumenta la diferencia entre "quien se sirve de la confianza en la magia, misticismo u ocultismo para cobrar a terceros por la prestación de servicios cuyo valor no puede entender ninguna persona que no participe en este tipo de creencias o supersticiones", lo que no sería delito, de "quien se aprovecha de la credulidad, ignorancia y falta de cultura de un tercero para convencerle de que la (muy cara y costosa) intervención del mago o médium es, en realidad, necesaria para evitar una desgracia o conseguir un beneficio sobrenatural", lo que entraría dentro de los artículos del Código Penal dedicados a la estafa.

 

Un anuncio en una televisión local

Los hermanos se pusieron en contacto con el vidente en diciembre de 2012 a raíz de un anuncio difundido en una televisión local, en la que además colabora el acusado, para buscar una solución a la aparición en su propiedad de objetos de brujería y animales muertos. Valdivieso se aprovechó de la buena fe y escasa instrucción de los afectados con el argumento de tener lazos familiares con un juez de Las Palmas de Gran Canaria y un notario de Tacoronte. El adivino se desplazó entonces a la finca de los denunciantes y les solicitó a partir de entonces el desembolso progresivo de desproporcionadas cantidades de dinero que excedían del encargo. 

Con la intención de dar continuidad a la presunta estafa, el acusado alegó que resolvería los litigios judiciales pendientes con la titularidad de la finca, para lo que atemorizaba a los hermanos con eventuales padecimientos futuros, llegando incluso a ofrecer sanar a una familiar con discapacidad que convivía con ellos. Entre el 12 de diciembre de 2012 y el 16 de enero de 2013, los vecinos de La Guancha entregaron a Valdivieso 79.600 euros, según su denuncia, de los que existen recibos por un total de 74.100 euros.

El importante desembolsó provocó un "evidente vaciamiento patrimonial" en ambos hermanos, "que vieron prácticamente desaparecidos sus ahorros de toda la vida con la consiguiente dificultad no solo para atender a sus necesidades básicas, sino la de las personas que con ellos convivían", según denunció la Fiscalía.

La acusación particular, que llevó el abogado Carlos Álvarez, recordó en el juicio que el vidente "alardeaba de ser famoso por el programa de televisión que presenta", y llegó a asegurar a los denunciantes que "ya había contactado con un juez y un notario para solucionar el problema que tenían con su finca".