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Los padres de Lucía denuncian que su hija de dos años falleció por una presunta negligencia médica en Hospiten Sur


Amadeo Souza y Amaya Puche han denunciado ante la Justica la muerte de su hija Lucía, de 2 años, el pasado 26 de febrero, mientras estaban ingresada en el centro hospitalario Hospiten Sur, en Las Américas, por considerar que el fallecimiento se produjo por una presunta negligencia médica. Según la autopsia la niña falleció de una neumonía bilateral, de ambos pulmones, pero los padres sostienen que solo se le hizo un eco tórax del pulmón izquierdo y ninguna prueba comprobó el estado del derecho. 

Los padres contaron este jueves en Mírame Televisión las circunstancias en las que se produjo el luctuoso hecho porque consideran necesario que se investigue lo ocurrido y para que se tomen medidas que impidan que vuelva a suceder y consideran que su hija debió ser antendida en una UCI pédiátrica. 

Segun su relato, el 22 de febrero parado, Lucía ingresó "sobre las 15:00 horas  en Hospiten Sur derivada por su pediatra, después de que durante una semana no mejorara su bronquitis".

La niña permaneció en urgencias sin ingresar en planta hasta las 23:00h y durante ese tiempo le administraron un antifebril y una mascarilla nebulizante. Cuando ya estaba en planta se le puso una mascarilla de oxigeno.

Los padres añaden que, al día siguiente, la visitó un pediatra y le mandó  a hacer una eco del torax, "pero solo del lado izquierdo, en ningún momento de ambos lados". De este modo se confirmó que la pequeña tenía una neumonía y el pediatra le receta un tratamiento que se le administra desdel viernes y hasta el lunes, cuando el pediatro prevé realizarle nuevas pruebas.

Sin embargo y siempre según el relato paterno, el viernes Lucía tuvo fiebre que le remitió a partir de las 18:00h y pasa el resto del día, el sábado y el domingo sin fiebre, tranquila y hasta jugando.

Según afirman, el lunes 26 de febrero a las 6:00h le extrajeron sangre y le realizaron una placa, pero cuando ya estaba en la habitación, la madre se percata de que está con fiebre, informa al personal sanitario de la temperatura y decide darle un baño y ponerle paños. Los padres aclaran que es la madre quién se mantiene pendiente de la finalización de las medicinas intravenosas y de los cambios de temperatura.

Amadeo y Amaya cuentan que, cuando bajó la la fiebre, Lucia pidió comer pero comió poca cosa porque no le gustaba la comida del hospital, pero a las 16:20h la niña estaba cansada y queria dormir y, como estaba muy apegada a su madre, ésta se la colocó encima de sus piernas y apoyada en su hombro. En ese momento entraron dos enfermeros para ponerle la mascarilla y Lucia respondió llorando porque no le gustaba" y la madre sintió que estaba rara y se lo comunicó a la enfermera.

Según narran los padres de la pequeña fallecida, fue un padre de otro niño ingresado en la misma habitación el que se percató que a la niña se le estaban poniendo los labios morados y se lo dijo a la enfermera, pero "la respuesta de ésta fue gritarle e indicarle que ella llevaba 8 años allí trabajando y que sabía lo que tenía que hacer". 

En ese momento, "le ponen la mascarilla de oxigeno y se la intercambian con una nebulizante y una de dos cánulas que van dentro de la nariz, así sucesivamente", la sanitaria le dice al otro enfermero que llame al médico que la niña estaba entrando en parada.

La madre recuerda que intentaba hablar con la pequeña, pero la mirada de Lucia se iba y, que aunque tenía los ojos abiertos, ya estaba inconsciente". Segun recuerda, entonces  empezó a llegar más personal y el médico, que le quitó la niña de los brazos y la puso en la cama mientras hablan de trasladarla a La Candelaria. 

Amaya explica quie, mientras estaba recogiendo las cosas para el traslado, ve que la su hija estaba en la cama echando espuma por la boca, "sin ser reanimada, ni entubada, ni atendida por el médico y los enfermeros".

Según el relato paterno, sacaron la cama de la habitación y le comuncan a la madre que baje a urgencias, donde debe esperar en la calle. Mientras tanto llamaron al padre, que acude de inmediato, y un rato más tarde los pasan a un desplacho donde tres médicos, dos de ellos había tratado a Lucía, les dan la noticia "que ningún padre quiere oir: Lucía había fallecido". 

Aseguran que los médicos admitieron que no se explicaban que había pasado, que la analítica estaba mejor aunque la placa estaba igual. Sin embargo, la madre sostiene que ese mismo día  le había informado de que le realizarían un TAC a la pequeña que nunca se hizo.

Cuando permiten a los pades despedirse de su hija, comprueban que el cuerpo sin vida de Lucía "estaba en un cubículo de urgencia donde están los demás pacientes y  "no entienden que no la llevaran a la UCI o fuera de los habituales cubículos donde se atiende a pacientes externos". Les aconsejan a los padres pedir una autopsia y así lo hacen. Al día siguiente se dirigen a los juzgados de Arona a poner una denuncia por el falleciemiento de la niña y para pedir una autopsia, cuyo resultado fue que  tenía Lucía falleció deuna neumonía bilateral, de ambos pulmones.