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El Párkinson, cada vez más frecuente también en Canarias

Esta semana se celebra el Día Mundial del Párkinson / Se trata de una enfermedad degenerativa que actualmente no tiene curación / Anualmente se puede llegar a diagnosticar entre 8 y 18 nuevos casos por cada 100.000 habitantes

La enfermedad de Párkinson es la segunda enfermedad degenerativa del sistema nervioso más frecuente, después del Alzheimer. Esto hace de ella una de las principales enfermedades que ocasionan un importante problema socio-sanitario, debido a la alta incidencia en la población y a los recursos que consume.

El neurólogo del Hospital San Juan de Dios de Tenerife Jonathan López comenta que anualmente se puede llegar a diagnosticar, aunque de forma variable según la región estudiada, entre 8 y 18 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra puede llegar aproximadamente a 160 casos por cada 100.000 habitantes para personas de 65 o más años, pues uno de los principales factores de riesgo para esta enfermedad es la propia edad. Además, parece que este riesgo está aumentado en varones con respecto a las mujeres, siendo hasta casi dos veces superior.

Según este neurólogo, aunque actualmente no se dispone de un tratamiento definitivo que revierta o que detenga completamente la evolución de la enfermedad, existen cada vez más tratamientos novedosos que se suman a los ya existentes desde hace años, que pretenden mejorar la calidad de vida de los pacientes. Este tratamiento no debe estar centrado única y exclusivamente en la medicación; realizar actividad física a diario, tener buenos hábitos de vida y mantener unas buenas relaciones sociales hace que, si bien el proceso de la enfermedad no se vea detenido, sí se vea enlentecido de forma sustancial.

 

Una enfermedad sin curación pero con novedosos tratamientos

Esta es una enfermedad degenerativa, por lo quecon el paso de los años la enfermedad suele progresar de forma más o menos lenta en función de cada caso. La medicación existente lo que consigue es tratar los síntomas que aparecen: característicamente lentitud, pobreza y rigidez en el movimiento, así como inestabilidad y dificultad en mantener determinadas posturas, y no siempre acompañado de temblor, como se suele pensar de forma errónea, entre otros síntomas denominados “no motores”.

En la actualidad, no existe tratamiento que detenga el origen de la enfermedad (pérdida de neuronas que producen dopamina en determinadas regiones del cerebro), aunque existe muchas investigación al respecto. Existen tratamientos cada vez más novedosos que se suman a los ya existentes desde hace años, no sólo centrados desde el punto de vista de la movilidad, sino también desde el punto de vista de otros síntomas que pueden aparecer, tanto antes de que se presente la sintomatología motora clara, como durante el propio proceso y evolución de la enfermedad (síntomas no motores). Estos pueden ser problemas relacionados con el sueño, deterioro cognitivo, depresión u otros síntomas psiquiátricos, entre otros.

Es una de las enfermedades del sistema nervioso que puede dar lugar a una variabilidad sintomatológica muy amplia, por lo que el seguimiento neurológico de forma regular es crucial para evaluar la necesidad de ajustar el tratamiento a cada caso particular, con la finalidad de mejorar la calidad de vida y conservar la mayor independencia posible. Este aspecto es muy importante, dado que cada paciente recibirá la medicación en función de los síntomas que presente en cada momento. Incluso, se han desarrollado intervenciones quirúrgicas con estimuladores cerebrales y tratamientos médicos especiales, como puede ser la administración de medicación directa y de forma continua a nivel intestinal para enfermos en fases moderadamente avanzadas. Estos avanzados tratamientos tienen su propia indicación, la cual debe ser evaluada de forma detenida en cada situación por especialistas adecuados.

Otros aspectos muy importantes en el tratamiento de estos pacientesson realizar actividad física a diario, tener buenos hábitos de vida y mantener unas buenas relaciones sociales. De la misma forma, cabe mencionar que existen asociaciones de enfermos en la comunidad equipadas con variedad de especialistas con dedicación especial sobre lo que ocurre a este tipo de pacientes (fisioterapeutas, terapeutas, psicólogos, personal de enfermería y otros) y que organizan y ponen los medios necesarios para realizar actividades centradas en el beneficio particular de estas personas, de forma paralela a la medicación.

Desde el hospital, destacan que aunque no exista curación actualmente para esta enfermedad, existen muchas herramientas y medios, ya sea medicación o con terapias complementarias, que han hecho que a día de hoy se pueda mejorar de forma sustancial la calidad de vida de estos pacientes.