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Fallece el escultor Martín Chirino a los 94 años

El creador canario, que fue Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980, era uno de los máximos representantes de la escultura abstracta española

El escultor canario Martín Chirino falleció esta tarde a los 94 años en un centro hospitalario de Madrid. El artista, que recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1980, era uno los escultores más importantes de las últimas décadas y estaba considerado uno de los máximos representantes de la escultura abstracta española.

Su obra se exhibe en el Metropolitan Museum Art, el Guggenheim de Nueva York, el Museo Nacional Reina Sofía o el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, entre otros.

Martín Chirino nació el primero de marzo de 1925 en Las Palmas de Gran canaria en el seno de una familia de clase media, según cuenta la página web del escultor.

Vivió su infancia en la Playa de las Canteras de su ciudad natal, punto de encuentro de un relevante grupo de intelectuales canarios de la segunda mitad del siglo XX, entre los cuales destacarían Martín Chirino, Manolo Millares y Manuel Padorno.

Inició sus estudios artísticos en la  Academia del escultor Manuel Ramos, en su ciudad natal en 1944 y en 1948 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En 1951, coincidiendo con la I Bienal Hispanoamericana de Arte en Madrid, tomó contacto con la vanguardia artística española, frecuentando las Galería Clan y Buchholz, principales lugares para el arte moderno de la capital.

En 1952 finaliza sus estudios de Bellas Artes con el título de profesor e inicia una serie de viajes a París, Londres, Italia y otros lugares que le permitirán apreciar y estudiar en profundidad la escultura clásica y las obras de los grandes maestros de la escultura moderna, entre ellos Julio González , Henry Moore, Arp, Brancusi y Barbara Hepworth.

Terminada su etapa de formación, en 1953 regresa a Las Palmas de Gran Canaria donde instalará su primer taller escultórico, Allí, con su amigo Manolo Millares comienza un intenso periodo de trabajo donde ambos intentarán aunar su vocación europeísta y su afán de vanguardia con las raíces de la cultura aborigen de su tierra canaria.

En 1955 Martín Chirino con su grupo de amigos canarios, Manolo Millares, Elvireta Escobio, Manuel Padorno y Alejandro Reino deciden instalarse definitivamente en Madrid.  En estos años conoce a Angel Ferrant, maestro que sirvió de nexo de unión entre la vanguardia previa a la Guerra Civil Española y los jóvenes artistas de la generación de Martín Chirino.

En 1958 se incorpora al grupo El Paso, integrado por Antonio Saura, Manolo Millares o Rafael Canogar entre otros. En esta época encontró el motivo alegórico de toda su carrera: La Espiral, el Viento como resultado de su reflexión sobre la iconografía prehispánica y el legado de su cultura.

En 1960 expuso por vez primera sus espiralesen el MOMA de Nueva York- Martín Chirino y en 1967 el escultor grancanario abre un segundo estudio en esta ciudad estadounidense.

Sus esculturas eran, por lo general, piezas de grandes dimensiones, en las partía del hierro como metal conductor de una obra que busca su máximo potencial expresivo con un mínimo de materia.

Reconocimiento nacional e internacional

Entre otros, ha sido galardonado con el Premio Internacional de Escultura de la Bienal de Budapest, el Premio Nacional de Artes Plásticas, el Premio Canarias de Artes Plásticas o el Premio Nacional de Escultura de la CEOE. Además, destaca en su trayectoria la creación del Centro Atlántico de Arte Moderno de Las Palmas de Gran Canaria (1991).

Chirino también encabezó la Junta Directiva que recuperó el Círculo de Bellas Artes tras el franquismo, donde fue presidente entre 1982 y 1992 y de la que recibió la Medalla de Oro en 2001. Además, fue nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (2008) y por la Universidad Nebrija de Madrid (2011).