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La bronquitis, la disnea y el asma ‘se quedan a vivir’ en el Bloque 7 de Somosierra

Casi medio centenar de viviendas y 200 vecinos están afectados por un problema de humedades / Sólo en este bloque de los 7 existentes no se cambiaron las tuberías tras una rehabilitación que hizo el ayuntamiento de Sta. Cruz, a pesar de que la empresa certificó que la obra estaba acabada

Lo peor al Bloque 7 de Somosierra “llega cuando llueve” porque, según cuenta Lola, una de las 200 personas afectadas en el barrio por las humedades, “bajan las aguas fecales y pluviales mezcladas”. El último mal trago que tuvo que soportar Lola fue cuando, hace unas semanas, una rata salió por el inodoro y mordió a su madre mientras estaba en el baño. El origen del problema de estos vecinos se remonta al año 2006. El frente de las viviendas, que si se encuentra en dominio público, fue rehabilitado por el ayuntamiento santacrucero bajo el mandato de Miguel Zerolo (CC). Entonces, se intervino para acometer obras en el saneamiento de las viviendas, que cuentan con más de 60 años de historia. Según Miguel Ángel Quintana, el secretario de la AAVV Chincanayros, "no se cambió la tubería en la rehabilitación de 2006 en el Bloque 7 y sí en el resto de bloques, y se dejó una tubería antigua, en mal estado e insuficiente para desaguar el caudal que baja desde Divina Pastora". Lo curioso es que la ya extinguida empresa que realizó en el 2006 los trabajos, Mejías y Rodríguez, sí certificó que la obra estaba acabada y el ayuntamiento la recepcionó entendiendo que todo estaba correcto.

Son numerosos los escritos y las recogidas de firmas que los vecinos han enviado al ayuntamiento para buscar una solución. El concejal del distrito, Dámaso Arteaga, y según la propia asociación de vecinos, “nos dice que falta un estudio presupuestario”. Recientemente Arteaga visitó la zona y se comprometió a darles una respuesta en 20 días, plazo que ya se cumplió, por lo que ante la falta de información hasta el momento, la siguiente iniciativa de los vecinos será presentarse en el último pleno que celebrará la coporación municipal antes de las elecciones de mayo.

Hasta 48 viviendas siguen mientras soportando la insalubridad que provoca la humedad. Vecinas como Micaela han tenido que montar una barricada improvisada en la entrada del baño para evitar que, cuando se desborda el agua por el inodoro o la ducha, el agua avance por el interior de toda su casa. Su vecina Lola lamenta que “son muchas las familias que con el paro no tienen medios para arreglar las humedades, y no son condiciones para vivir, teniendo en cuenta que aquí además vive mucha gente mayor”.

Pedro también vive en el bloque 7 y dice que en estos seis años se ha gastado “mucho dinero para luchar contra la humedad”. Pedro incluso tuvo que cambiarse de cuarto porque, donde dormía, “parecía una nevera”. En la casa de Matilde, las humedades surcan el pasillo de cabo a rabo, “mi nieto está con aerosoles, mi hijo enfermo con asma y yo todos los años padezco al menos una bronquitis”. Matilde cree que todo se debe a la humedad en el interior de sus casas porque “todos los vecinos estamos igual”. Arturo coincide con Matilde, “mi hija cogió una alergia bronquial que derivó en asma y eso es consecuencia de las humedades”. Para Arturo, el ayuntamiento "ha demostrado mucha dejación” por no supervisar las obras que dieron por concluidas sin estar terminadas.  Para demostrar la relación entre sus dolencias respiratorias y la convivencia con las humedades, los vecinos conservan numerosos diagnósticos donde aparecen con frecuencia nombres como bronquitis, asma o disnea.

Manuel Cornejo, el presidente de Chincanayros asegura que existe un descontento generalizado entre los vecinos con todos los políticos que han pasado “a hacer la visita” por el barrio y a “prometer cosas que nunca se cumplen”, y lamenta que Ángela Mena, la concejala de Vivienda de la capital, “ni siquiera se haya preocupado por la situación de las casas”.

[Reportaje emitido en el espacio El Programa de Manuel Artiles de MírameTV (24/04/2015)]