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Vivir a la luz de las velas

Mª del Carmen espera por una vivienda municipal en S/C desde hace 12 años / Mantiene a sus dos hijas gracias a la PCI, que además empezó a recibir con 6 meses de retraso / Vive de ocupa en el Barrio de La Salud y asegura que “en la zona hay muchas viviendas vacías que se están estropeando y habemos muchas madres que no podemos permitirnos el lujo de pagar un alquiler de más de 300€”

Cuando cae la noche María del Carmen repite todos los días el mismo ritual. Coge tres velas de su despensa y empieza a distribuirlas por la casa que ocupa desde el 2012. A la luz de las velas ducha a su hija pequeña, de tres años, y prepara la cena. En su casa hay luz eléctrica sólo para poner en funcionamiento electrodomésticos de primera necesidad, y es gracias a la toma que le presta un vecino. Es una instalación rudimentaria que cruza desde el balcón contiguo y entra en su casa por la ventana de la cocina con un alargador. Con ese enchufe puede poner en funcionamiento el termo y el microondas. También el agua, y también mediante una instalación rudimentaria, se la presta un vecino, el de arriba. María del Carmen, como contraprestación, barre y friega las escaleras del portal.

El calvario de María del Carmen, de 39 años de edad, comenzó hace cuatro. Embarazada de su hija pequeña se separó de su pareja porque sufría maltrato de género. Antes de quedarse en la calle, y por miedo a que le quitaran a sus hijas (María del Carmen tiene otra hija de 16 años), descubrió que en un bloque de las 1.000 viviendas del Barrio de La Salud había una casa vacía. Fueron los propios vecinos los que ayudaron a María del Carmen a meterse en el inmueble. Denuncia que durante estos años desde Bienestar Social del ayuntamiento santacrucero no ha recibido ningún tipo de apoyo. “Primero me dijeron que cobraría la PCI (Prestación Canaria de Inserción) en septiembre del 2014 y empecé a recibirla el mes pasado, pero es que además sólo me han ofrecido irme de alquiler a un piso de 365€ mensuales, cobrando una ayuda de 534€ me pregunto cómo llegaría a fin de mes”. María del Carmen asegura que le gustaría vivir con un régimen de alquiler social “sin grandes lujos, con agua y con luz, una casa digna, me conformo con una habitación, sobre todo porque de lunes a viernes estoy con el corazón en el aire, por si me desahucian, por si viene la policía, o una notificación del juzgado, y así no se puede vivir”. El pasado jueves estuvo en el sorteo de las 105 viviendas llevado a cabo en el Pabellón Municipal de Deportes por Viviendas Municipales, pero no tuvo suerte, y así lleva 12 años, esperando por una vivienda social que no llega. Esta vecina de la capital no trabaja desde hace cuatros años, está en paro pero sigue a diario poniendo currículums. No recibe la manutención que debería pasarle el padre de su hija mayor, y el padre de su hija menor se ha desentendido de la familia tras el episodio de malos tratos.

La alimentación básica la consigue con la ayuda de la ONG Kairós y con los pocos ahorros que le quedan. Su caso es similar al de otras familias monoparentales, otras madres que viven en el mismo edificio y que están pasando por la misma situación. “Hay más ocupas en el edificio, los políticos y la gente deberían de verse en el pellejo de esas personas, no me gusta ocupar algo que no es mío, hay muchas viviendas vacías, y sólo pido un alquiler social para madres como yo que no pueden permitirse el lujo de pagar un alquiler de más de 300€, para verse luego botadas con sus niños en la calle por no poder pagar. Son muchos gastos, el agua, la luz, la comida, la ropita de los niños, estamos solas, a nadie le gusta vivir en estas circunstancias y en la calle con mis hijas no me voy a quedar. Ya está bien de tanta injusticia, los políticos deberían de mirar más por el ciudadano y no por el que cada día se hace más rico”.