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Nuevo retraso del muelle deportivo y comercial de Puerto de la Cruz

El Gobierno de Canarias devuelve el proyecto constructivo al Cabildo de Tenerife por ocupar espacios de la Dirección General de Costas / El documento lleva en la Corporación insular desde enero

Enésimo retraso del proyecto del muelle deportivo, pesquero y comercial de Puerto de la Cruz. Según ha podido saber mirametv.com, la propuesta constructiva para la parte marítima presentada por el Cabildo, cuya redacción salió a licitación pública en verano de 2014, fue devuelta el pasado mes de enero a la Corporación insular por parte de Puertos Canarios, al sobrepasar la ocupación permitida de zonas de dominio público, competencia de la Dirección General de Costas, tal y como confirmaron fuentes oficiales del ente regional.

Aunque desde Puertos Canarios se espera que el Cabildo entregue de nuevo el proyecto corregido en un plazo breve de tiempo, la realidad es que el nuevo retraso en la tramitación supera ya los tres meses. Según el Gobierno de Canarias, la discrepancia surgió por una cuestión de costes, ya que supuestamente la opción planteada por la Corporación insular, en base a la redacción realizada por la empresa adjudicataria, Trazas Ingenieros, supone un ahorro económico, lo que no justifica, como explicaron, que se pueda ocupar un espacio que no es competencia del Ejecutivo autonómico. Otras fuentes consultadas apuntan a que los problemas surgidos en esta fase han provocado la suspensión del contrato para la redacción de la parte constructiva, que se adjudicó por cerca de 200.000 euros.

No hay que olvidar que el Cabildo solicitó a Puertos Canarios la concesión de la infraestructura marítima para la ocupación de dominio público, construcción y explotación de la dársena deportiva, dique de embarcaciones comerciales y dársena pesquera del futuro muelle. El proyecto consta de dos partes: una marítima y otra terrestre. El Cabildo redactará el proyecto constructivo de la primera para poder culminar los diferentes trámites al objeto que las obras comiencen a finales de 2015, dado que tardarán cinco años. La entidad privada Entelo hará lo propio con los documentos necesarios para la adjudicación definitiva de la parte terrestre. Si no existen inconvenientes, los trabajos en tierra empezarán a comienzos de 2018 dado que el objetivo es que ambas partes estén culminadas en el año 2020, según informó el propio Cabildo en su día en una nota de prensa.

 

Reivindicación histórica

El proyecto del muelle deportivo, pesquero y comercial de Puerto de la Cruz es una reivindicación histórica del municipio tinerfeño, que en octubre de 2011 congregó a más de 20.000 personas en una manifestación para exigir la reactivación de la que se ha convertido en una eterna promesa electoral de Coalición Canaria (CC), recuperada de nuevo de cara a los comicios de mayo de 2015.

Puertos Canarios, sin embargo, no quiere caer en posibles problemas jurídicos derivados de una hipotética ocupación de dominio público sin contar con los permisos o títulos habilitantes que, en ese caso, y si la ley lo permitiera, debería emitir el departamento dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. Algo similar a lo que ha ocurrido en Santa Cruz de Tenerife con el conocido como Caso Mamotreto, que ha provocado dos sentencias con penas de cárcel e inhabilitación contra exconcejales y funcionarios del Ayuntamiento capitalino por delitos de prevaricación urbanística y contra la ordenación del territorio.

No sería la primera vez que se produce un conflicto competencial con la Dirección General de Costas. El proyecto del muelle de Puerto de la Cruz ya sufrió un largo retraso ante las discrepancias que surgieron de cara, precisamente, a la adscripción al Gobierno de Canarias de los terrenos necesarios para acometer la iniciativa.

No hay que olvidar que el ente estatal rechazó el proyecto inicial que se presentó, lo que obligó a poner sobre la mesa de Costas un modificado. La Dirección General mantuvo durante meses un tira y afloja con el Ejecutivo autonómico al considerar que la nueva propuesta mantenía excesivas plazas de aparcamiento, además de discrepar sobre las dimensiones del espacio comercial asociado al muelle. Finalmente, a comienzos de 2012, se desbloquearon las trabas administrativas. Ahora, vuelven los problemas.